La llegada de un cachorro a casa es un momento emocionante, pero también supone un cambio enorme para él. Deja atrás a su madre, sus hermanos y el entorno que conocía. Durante los primeros días no necesita una agenda llena de estímulos: necesita seguridad, descanso y rutinas sencillas.
Prepara una zona tranquila
Antes de su llegada conviene decidir dónde descansará, dónde tendrá el agua y dónde se colocará el empapador. Evita cambiar continuamente estos lugares. Una cama cómoda, una manta, un recipiente estable para el agua y un espacio sin corrientes ni paso constante son suficientes.
No es recomendable que toda la familia lo coja, lo llame o lo siga durante horas. El cachorro necesita explorar poco a poco y dormir muchas veces a lo largo del día. El descanso forma parte de su desarrollo.
Las primeras 72 horas
Mantén un ambiente tranquilo, limita las visitas y observa cómo come, bebe, descansa y hace sus necesidades. Es normal que al principio esté algo inseguro, busque compañía o tarde en comprender la nueva rutina.
- Respeta los horarios de alimentación que llevaba antes de la entrega.
- No cambies de pienso de forma brusca.
- Evita baños, paseos largos y exceso de actividad.
- Supervisa a niños y otros animales durante los primeros encuentros.
- Déjale dormir siempre que lo necesite.
Rutina, paciencia y vínculo
Utiliza siempre las mismas palabras para llamarlo, felicitarlo y marcar las rutinas. Premia la calma y los comportamientos correctos. Los gritos y castigos no ayudan a que comprenda qué esperas de él.
En Alhambra Mascotas explicamos personalmente la alimentación, la adaptación y los cuidados iniciales antes de cada entrega. Las familias clientes disponen además de nuestro Centro de Conocimiento del Cachorro con protocolos más detallados.