Aprender a utilizar el empapador requiere tiempo. Un cachorro pequeño todavía no controla completamente sus necesidades y no debe ser castigado por los errores. La clave es facilitarle acertar muchas veces y repetir siempre la misma rutina.
Elige bien el lugar
Coloca el empapador en una zona accesible, estable y separada de la cama y los recipientes de comida. Al principio puede ser útil limitar el espacio disponible para que el cachorro identifique mejor cada zona.
Anticípate a los momentos habituales
Llévalo con calma hacia el empapador al despertarse, después de comer, tras jugar y cuando empiece a olfatear o caminar en círculos. Espera sin distraerlo y felicítalo justo cuando termine.
- Utiliza una palabra breve y siempre igual.
- Premia inmediatamente el acierto.
- Limpia los errores sin llamar la atención del cachorro.
- No acerques su hocico ni lo castigues.
- No cambies continuamente el empapador de sitio.
Reduce el espacio de forma gradual
Cuando acumule aciertos, puedes ampliar poco a poco la zona a la que tiene acceso. Si vuelve a fallar con frecuencia, reduce temporalmente el espacio y refuerza la rutina.
Del empapador a la calle
Cuando el veterinario autorice los paseos, establece horarios regulares y prémialo cuando haga sus necesidades fuera. La transición no tiene que ser inmediata: durante un tiempo puede combinar ambos sistemas.
La paciencia es esencial. Algunos cachorros aprenden rápido y otros necesitan más semanas. La constancia de la familia influye mucho más que el castigo.