Una de las primeras sorpresas para las familias que reciben un cachorro Maltipoo es descubrir que su pelo no siempre sale igual, ni siquiera dentro de la misma camada. Al ser cruce de Bichón Maltés y Caniche Toy, cada cachorro hereda una combinación distinta de ambos mantos — y eso cambia bastante cómo hay que cuidarlo.
Tres mantos posibles, un mismo cachorro
Rizado, cuando predomina la genética del Caniche: es el que menos pelo suelta, pero también el que más se enreda si no se cepilla con frecuencia.
Ondulado, la combinación intermedia más habitual entre ambas razas: enreda algo menos que el rizado, pero sigue necesitando atención constante.
Liso o semiliso, más cercano al Bichón Maltés: es el que menos se enreda, aunque sigue exigiendo cepillado regular para mantenerse sano.
Lo que no cambia entre los tres tipos es que el pelo del Maltipoo crece de forma continua, como el del Caniche Toy, y apenas muda — así que el pelo que no se retira con el cepillo se queda dentro del propio manto en vez de caer al suelo.
La rutina base, sea cual sea su tipo de pelo
- Cepillado: idealmente diario, mínimo 2-3 veces por semana en los mantos ondulados o lisos; en los rizados, mejor no bajar de días alternos.
- Carda o cepillo tipo slicker para el cuerpo, y peine metálico para orejas, pecho y patas, que son las zonas donde antes aparece el nudo.
- Baño cada 3-4 semanas con champú hipoalergénico específico para pelo delicado, enjuagando y secando bien para evitar que quede humedad acumulada bajo el pelo.
- Peluquería profesional cada 6-8 semanas. El corte tipo «teddy» es el más elegido por su equilibrio entre estética y mantenimiento, pero un corte más corto puede ser buena opción para familias con menos tiempo disponible para el cepillado diario.
Recortar alrededor de los ojos, sí importa
Igual que en el Bichón Maltés, mantener corto el pelo alrededor de los ojos ayuda a reducir la irritación y el lagrimeo, y facilita detectar pronto cualquier cambio en la zona. Esto es especialmente útil en los cachorros con manto más cercano al maltés dentro de la variabilidad del Maltipoo.
Evitar el tirón: la técnica importa tanto como la frecuencia
El motivo más habitual por el que un cachorro empieza a rechazar el cepillado no es el cepillo en sí, sino la técnica: sujetar el mechón por la base con una mano mientras se cepilla con la otra evita que cada pasada tire directamente de la piel. Empezar siempre por las puntas y trabajar hacia arriba, en lugar de cepillar todo el largo de una sola pasada sobre un nudo, hace que el proceso sea mucho más cómodo para él.
Cuándo pedir ayuda profesional
Si el manto se apelmaza en placas grandes pegadas a la piel, forzar el cepillado en casa suele ser doloroso e ineficaz. En esos casos, lo más razonable es acudir a peluquería canina, donde pueden valorar si es mejor deshacer el nudo con calma o hacer un corte corto puntual para empezar de cero sin dañar la piel.