El olfato es, con diferencia, el sentido más desarrollado de un perro — muy por encima de la vista. En la vida diaria dentro de casa, sin embargo, rara vez tiene ocasión de usarlo a fondo. Trabajarlo con juegos sencillos no es solo entretenimiento: para un cachorro que todavía no puede salir a la calle por su pauta de vacunación, es una de las formas más efectivas de gastar energía mental sin necesidad de espacio ni de ejercicio físico intenso — algo especialmente útil en razas pequeñas como el Caniche Toy, el Bichón Maltés o el Maltipoo, que se cansan mentalmente más rápido de lo que parece por su tamaño.
Por qué merece la pena
Buscar con la nariz obliga al cachorro a concentrarse, tomar decisiones y resolver un pequeño problema — y esa concentración cansa de una forma distinta a correr por el jardín. Además, ofrecer parte de la ración diaria a través de estos juegos, en lugar de siempre en el cuenco, ayuda a que coma más despacio y reduce la ansiedad por la comida en los cachorros que engullen deprisa.
Diez ideas para empezar
- Esconder premios a la vista. Empezar con 3-5 escondites fáciles, visibles, e ir subiendo la dificultad con los días.
- La alfombra olfativa. Tiras de tela anudadas donde se esconden trozos de pienso.
- Ovillos de ropa con premio dentro. Repartir parte del pienso envuelto en prendas viejas.
- Caja de cartón con compartimentos. Esconder premios en distintos huecos.
- El rastro de migas. Un camino de trocitos de premio que lo guíe hasta un premio final.
- El escondite con tu olor. Esconderte dejando por el camino una prenda con tu olor.
- Buscar un objeto conocido. Enseñarle a localizar un juguete o calcetín concreto.
- Variar la altura de los escondites. Usar cojines o superficies bajas cuando ya domina lo básico.
- Cambiar de habitación cada sesión. Variar de sala mantiene el interés.
- Sesiones cortas, no maratones. Entre dos y ocho minutos, terminando mientras todavía tiene ganas.
Cómo saber si está funcionando
Con la práctica, se nota que el cachorro huele con más precisión (menos ir y venir sin rumbo, más zigzag concentrado), se distrae menos con lo que pasa alrededor, y tarda menos en encontrar los primeros premios. Esa mejora progresiva es la señal de que el juego está cumpliendo su función.
Un aviso de seguridad
En razas tan pequeñas, hay que vigilar el tamaño de lo que se esconde: trozos demasiado grandes pueden suponer riesgo de atragantamiento, y las telas o cajas deben estar libres de partes pequeñas que pueda tragar sin querer durante el juego.