El día en que una familia viene a recoger a su cachorro a Alhambra Mascotas es, para ellos, un día de ilusión. Para el cachorro es, casi siempre, el primer viaje en coche de su vida y la primera vez que se separa de su camada. Son dos experiencias distintas ocurriendo a la vez, y vale la pena tratarlas por separado para que el trayecto salga bien.
Antes de salir: quién va con quién
Si sois más de una persona, lo más cómodo es que una conduzca y otra vaya con el cachorro, en lugar de dejarlo solo en el transportín en el asiento trasero sin nadie cerca. No hace falta cogerlo en brazos todo el trayecto — de hecho, para viajes largos es más seguro que vaya en su transportín, sujeto y estable — pero tener a alguien a su lado, hablándole con calma, ayuda mucho en ese primer rato.
El transportín en el coche, bien sujeto
El transportín debe ir siempre asegurado, no suelto en el maletero ni en el asiento sin fijar. Puede ir en el suelo del asiento trasero, encajado, o sujeto con el cinturón de seguridad si el modelo lo permite. Un frenazo con el transportín suelto es peligroso tanto para el cachorro como para el resto de ocupantes.
Es normal que lloriquee o esté inquieto
En razas pequeñas como el Caniche Toy, el Bichón Maltés o el Maltipoo, es muy habitual que el cachorro llore, jadee o se mueva inquieto los primeros minutos de trayecto. No significa que algo vaya mal: está procesando de golpe el movimiento del coche, el ruido del motor y la ausencia de sus hermanos de camada. Hablarle en tono bajo y tranquilo, sin sacarlo constantemente del transportín para consolarlo, suele ayudar más que la sobreatención.
Si el viaje es largo
Para trayectos de más de una hora, conviene:
- Llevar agua y un cuenco plegable, ofreciendo pequeños sorbos en las paradas, no durante la marcha.
- Parar cada hora u hora y media, aunque el cachorro aún no pueda pisar suelo público sin pauta de vacunación completa — en ese caso, la parada es para vosotros, no para pasearlo.
- Evitar comidas copiosas justo antes de salir, para reducir el riesgo de mareo.
- Regular la temperatura del coche: ni calefacción excesiva ni corriente de aire directa sobre él.
Si el cachorro se marea o vomita
Puede ocurrir, sobre todo en su primer viaje. Si sucede, lo importante es mantener la calma, limpiarlo con cuidado en la siguiente parada segura y continuar el trayecto sin dramatizar la situación — el cachorro capta el tono emocional de quien lo acompaña más que el hecho en sí. Si el malestar persiste mucho más allá del viaje, es momento de consultar con el veterinario, pero un vómito puntual por el movimiento no suele ser motivo de alarma.
Llegando a casa: los últimos minutos cuentan
En los últimos minutos de trayecto, antes de bajar del coche, es buen momento para bajar el ritmo: menos conversación emocionada, tono de voz suave, movimientos tranquilos al sacarlo del transportín. El cachorro va a pasar, en cuestión de minutos, de un vehículo en movimiento a un espacio totalmente nuevo — cuanto más calmada sea esa transición, mejor empieza la siguiente etapa.